
Pintura china seda
(Artes plásticas / Pinturas)
02-08-2007

Estatuilla Africana Madera
(Artes plásticas / Esculturas)
02-08-2007

ESTATUILLA DE BRONCE DE ZAIRE
(Artes plásticas / Esculturas)
02-08-2007
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LA MUJER CHILENA EN LA COLONIA |
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| escrito por Montecatini | |
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EN Bìsperas del Bicentenario de Chile, el año 2010, galerìa www.montecatini.cl està realizando una serie de exposiciones de Pintura a travès del mundo, con el objetivo de difundir nuestra cultura, posicionar a Chile culturalmente en el exterior y promocionar la obra de los artistas participantes. Las muestras de pintura son temàticas y tratan sobre los roles que tuvierons las mujeres durante el perìodo colonial , y de los oficios de antaño , tales como el Organillero, el Afilador de Cuchillos, el Manicero, entre otros. Carmen Gloria Matthei, directora de www.montecatini.cl, galerìa de arte virtual y gestora de este proyecto, escribiò un ensayo sobre los diversos roles que jugaron las mujeres durante ese largo perìodo. Ensayo que sirviò de inspiraciòn a las artistas chilenas Gina Intveen y Claudia Penrroz, para plasmar en la tela su trabajo. LA MUJER CHILENA EN LA COLONIAAutora: Carmen Gloria MattheiEl tema de la mujer es un elemento clave para descifrar el desarrollo social, económico y cultural de Chile durante la época de la colonia. Los patrones de la mujer chilena de hoy en día siguen estando relacionados con los de las primeras españolas que llegaron a colonizar Chile.El traspaso de los patrones culturales, los ritos y costumbres han ido pasando de una generación en otra a través de un cable indestructible: ”la mujer”. Eran mujeres esforzadas, con o sin fortunas, en busca de maridos, religiosas, con esclavas al servicio, prostitutas, comerciantes, etc. Luego de fundada una sociedad precaria que dependía de una lejana monarquía española, que estaba ajena a las luces de la Ilustración, dominada por una casta eclesiástica y funcionarios del rey, y de criollos favorecidos a través del latifundio y de la encomienda, Chile sufrió una especie de “siesta colonial”. El estudio de este trabajo es la vida que tuvieron las mujeres durante los casi tres siglos coloniales: ¿Qué motivaciones tuvieron?¿Cómo fue su existencia?¿Qué papel jugaron en el desarrollo cultural ?¿Cuáles fueron las artistas precursoras en la pintura chilena? Carmen Gloria Matthei, gestora cultural, junto a Gina Intveen y Claudia Penrroz, artistas plásticas chilenas abordarán los temas anteriormente referidos con la idea de realizar varias muestras de pintura, tanto en Chile como en el extranjero, bajo una mirada contemporánea, y publicar las imágenes en un catálogo como aporte a nuestra identidad cultural.LA CONDICIÓN DE LA MUJER EN LA COLONIAEn el tránsito del siglo XVII al XVIII, la condición de la mujer es aún poco conocida por la historiografía chilena. Sin embargo de algunos trabajos en curso y de una lectura crítica de diversos materiales, podemos decir que esta condición no sólo es contradictoria, sino que también se expresa de acuerdo a categorías sociales, étnicas, religiosas y culturales. Por un lado existe una condición social que emana de las ideas definidas por las leyes y las costumbres españolas (occidentales), que no rescata necesariamente la importancia que tiene la mujer en lo social, ya sea en Occidente, desde donde llegan estas ideas o en los nuevos territorios conquistados, como es el caso de Chile. Así lo están demostrando los estudios realizados en diversas disciplinas durante los últimos veinte años. Por otro lado, estas ideas se contraponen a una realidad de confrontación-cohabitación de formas de vidas, organización y culturas con las costumbres de los indígenas y las nuevas poblaciones mestizas que emergen durante la Colonia, y que abre una serie de interrogantes respecto a las certezas adquiridas. ¿Es que la influencia española para el período, que pone el acento teórico en valores morales-religiosos, permite dar cuenta de la práctica de una sociedad en creación donde encontramos costumbres indígenas y/o negras expresadas en las diversas manifestaciones de la vida en la Colonia? Las ideas españolas occidentales nos transmiten la imagen de una mujer soberana, madre, esposa o hermana que sólo encuentra expresión jurídico-social a través del otro, del hombre; padre, marido, hijo, hermano, amante. Es sólo rescatando el valor de lo cotidiano en la sociedad, y estableciendo los nexos con diversas manifestaciones sociales que podremos aproximarnos a un perfil de la condición de las mujeres durante la época colonial. Este perfil, que tendrá rasgos comunes en el sentido de que pertenecen al género mujer, se dibujará en relación a las etnias o grupos sociales a las que pertenezcan.Hasta ahora conocemos sólo algunas mujeres que más bien tienden a ser ejemplos aislados de lo que pudieron haber sido las mujeres en la Colonia, situadas entre la idealización y el ideal de un modelo femenino, dictaminado por la jurisdicción y las necesidades morales-religiosas, y por otra parte aquellas mujeres que, como la Quintrala en el siglo XVII, han sido recuperadas desde las maldad y lo pérfido para trasmitirnos conductas y comportamientos sobre qué deben y no deben ser las mujereschilenas. Entre estos dos casos extremos no tenemos aún resultados que nos expliquen quiénes eran la mayoría de las mujeres que vivieron en la sociedad colonial. Para analizar estos procesos partimos de un hecho constatado en los diversos escritos históricos: en la práctica, en el cotidiano, la mayoría de las mujeres de la Colonia tienen que luchar por su supervivencia y la de sus hijos en condiciones que les son adversas. La mujer india o es encomendada y trabaja en los campos agrícolas, o si es libre, trabaja en casas patronales en el servicio doméstico. La mujer negra es propiedad del ama o amo y se encuentra a su disposición tanto ella como su descendencia. La mujer de descendencia española, como no todas son encomenderas o hacendadas o esposas de encomenderos y hacendados, en su gran mayoría son mujeres pobres que deben ganar su vida con oficios artesanales. Finalmente, tenemos a la mujer mestiza -que pertenece a un sector social que intenta abrirse un espacio- como fenómeno de población nuevo que es producto de la conquista y que empieza rápidamente a transformarse en la mayoría de la población colonial.Dadas estas condiciones, la única certeza por ahora es que desde la conquista encontramos diversos tipos de mujeres. Desde el punto de vista jurídico, en este período, la mujer española pasa de la tutela de sus padres a la del marido, o en muchos casos a la de un convento. Su existencia social sólo es reconocida a través de otros, de una familia cuyo jefe será siempre un hombre, o de los hijos, o de un convento. Esta estructura de la sociedad está marcada por la masculinidad, claramente explicitada en el caso del jefe de familia, o en una relación vertical con el Dios-marido-padre Todopoderoso expresada en la legislación eclesiástica o laica. Durante la Colonia, las ideas predominantes en Occidente respecto a las mujeres son las relativas a su imperfección, las que provienen de las santas escrituras - costilla del cuerpo de Adán- y el fundamento teológico de que "Al ser sólo una porción del cuerpo de Adán, es decir, una especie de diminutivo, su espíritu tiene la misma proporción. Por lo que Dios hizo reinar en su sabiduría que ordenaba todo convenientemente: la primacía del hombre, ya que la naturaleza quiso que la mujer fuera su servidora".A estos antecedentes, posteriormente la filosofía agrega su legitimación:" Esta desigualdad es de razón, la dependencia es un natural de las mujeres" En oposición a estas ideas vehiculadas por la sociedad, cualquier estudio, por simple y superficial que pueda aparecer, nos muestra que la influencia y realidad de las mujeres en la sociedad colonial, que aún no es dilucidada en nuestra historiografía, se contrapone y enfrenta a estas representaciones teóricas. Tomaremos el caso de la Marquesa de Piedra Blanca y Guana, que nació en La Serena en 1663, y se casa en 1684 a los veintiún años con Pedro Cortez Monroy, matrimonio que duró 32 años hasta la muerte del marido, ya entonces Marqués de Piedra Blanca, en 1717. De este matrimonio no nacen hijos. Cuando muere el marqués, ella tenía 44 años y se hace cargo de todo lo que concierne al marquesado y a la encomienda de éste. La Marquesa de Piedra Blanca es representativa de un tipo de mujer chilena durante la Colonia: la mujer de los sectores encomenderos, quienes al quedar viudas asumen en posesión los bienes del marido, sean estas casas, tierras o encomiendas. La Marquesa, pide en concesión y le es acordada, la encomienda de indias e indios perteneciente al marquesado después de la muerte de su marido. Esta encomienda se compone de 541 personas de la cuales 259 son mujeres y 282 hombres. Concesión que se ve facilitada por no haber hijos legítimos que pudieran suceder en la encomienda. Mujer Indígena: Herencia cultural y emprendimiento Entre nuestros pueblos originarios, la Madre Tierra esté encarnada por las fuerzas femeninas que componen el universo. El poder creador de la Ñuke Mapu o la Pacha Mama, representa la divinidad de lo femenino, la fertilidad y la sanación que reinan en armonía con el entorno. Como la naturaleza, las mujeres indígenas custodian y siembran las semillas de una valiosa herencia cultural. Durante siglos, machis, componedoras de huesos, yerbateras, santiguadoras o ñañas han conservado secretos medicinales que ya comparten en el Consejo de Meicas de Lago Ranco. El mestizaje es el punto de partida de la llamada “Raza Chilena”. Éste es la mezcla entre indígenas y españoles.Tanto españolas como indígenas acompañaban a los hombres a la guerra de Arauco donde se producen los cruzamientos entre ambas razas.LiteraturaLa presentación y análisis de algunos relatos históricos muestra el predominio del conflicto con España, ya sea en época colonial o durante la guerra de la independencia, ya sea contra indígenas o chilenos. Los Textos de las mujeres en la Colonia Esa ausencia casi total de la mujer de la Colonia en Chile, en el campo de las letras, se hace patente, por ejemplo, en la Historia de la Literatura Colonial de Chile de José Toribio Medina, en la que además de Ursula Suárez, sólo menciona a una monja carmelita - Sor Tadea de San Joaquín García de la Huerta- de quien transcribe una versión de la relación de la inundación que hizo el río Mapocho de la ciudad de Santiago de Chile, composición escrita en forma de romance.El segundo esta referido al relato conventual, vale decir a la escritura de monjas.El tercero situado en la literatura de la época, en el cual destaca a Sor Juana Inés de la Cruz y a una distancia prudente la poetisa Anónima y la Amarilis Indiana, ninguna de ellas chilena por cierto.Sea cual fuere la época tratada en los relatos, el referente histórico está casi siempre circunscrito a las relaciones conflictivas con España. Sea a través de la intriga o del discurso valorativo ideológico El sistema modelizador colonial En estas narraciones predomina el acontecimiento ficticio por sobre el histórico y lo personajes en su mayoría son ficticios. El soporte histórico es la inclusión de algún personaje histórico, algún episodio o ambos, sacado de la historia para darle verosimilitud al relato. El universo imaginario se estructura a través de un sistema modelizador que pone en evidencia leyes, usos y costumbres coloniales. Importa más el carácter arqueológico que la historia propiamente tal. La temática indígena Los relatos con temática indígena predominan entre los textos sobre la Colonia. En ellos, el acontecimiento se centra en el conflicto entre españoles e indígenas. Su elemento estructurador es el acontecer histórico. Y en su espacio, poco desarrollado, se mueven personajes históricos y ficticios. La reconstrucción, organización y ficcionalización de la realidad efectiva pretérita de Chile, se hace a partir de elementos extratextuales que casi siempre son reconocibles. El lector encontrará sólo levemente distintos a la ficción, aquellos conflictos armados, secuestros, malones, destrucción de fuertes y pueblos enteros, etc., que abundan en la historiografía sobre al época colonial. Sin embargo, al ficcionalizar estos episodios, el emisor recurre a ciertas estrategias narrativas para personalizar y subjetivar lo histórico, sin perder la ilusión referencial que quiere crear en el lector. En la mayoría de estos relatos, el referente histórico está enlazado con una intriga amorosa que involucra a españoles e indígenas en relaciones poco exitosas. Son elementos de ficcionalización que distinguen la narrativa histórica del relato puramente histórico. Con ello se construye la vida familiar, o la intrahistoria, que corrió paralelamente con los grandes hechos históricos. La relación amorosa se suele dar entre un personaje histórico (hombre español) y un personaje ficticio (mujer indígena) y sirve como eslabón entre los dos mundos: el español y el araucano. Las ArtesLa Pintura y las Artes Coloniales Hispanoamericanas nacieron y se desarrollaron bajo el impulso de las corrientes estéticas europeas, especialmente las españolas. Se consideran artistas coloniales a los que se formaron en América Latina durante el período de la dominación española, durante los siglos XVI y XVIII. El Arte cumplió una función didáctica y evangelizadora dentro de la concepción cristiana del conquistador y con el avance del tiempo se hizo mestizo con la fusión del arte del conquistador peninsular y el del aborigen americano. La precursora de la pintura femenina en Chile es Agustina Gutiérrez Salazar (1851-1886), primera mujer que ingresa a la Academia fundada en 1849.Cultiva diversos géneros, pero se aplica con esmero al retrato, al que confiere carácter y matiz psicológico. Bastantes más antecedentes se conocen de las hermanas Mira Mena, mujeres incorporadas a la actividad cultural y artística femenina en las tres últimas décadas del siglo XIX.Por ser de gran importancia su obra en la plástica femenina de la época , me explayaré un poco más en su obra. Magdalena y Aurora Mira, pioneras en talleres de la pintura chilena. Magdalena nació en 1859 y falleció en 1930. Aurora había nacido en 1863 y falleció en 1939, casi diez años después de su hermana. Ambas eran destacadas damas de la sociedad chilena de mediados del siglo XIX. Fueron educadas en las más altas esferas de la enseñanza europea y, por venir de una familia muy culta y de gran trascendencia en los inicios de la república, gozaban no sólo del reconocimiento social sino que su jerarquía cultural las hacía merecedoras del reconocimiento público y de la prensa de la época. Fueron de las primeras mujeres que asistieron a clases en la recientemente creada Academia de Pintura. Gracias a la comprensión y apoyo de sus padres, personas de un amplio criterio para la época, llegaron al taller de Giovanni Mochi que había sido contratado por el gobierno de Chile para dirigir ese establecimiento dedicado al arte. Posteriormente serían alumnas del gran maestro de esos años, el pintor Pedro Lira. Artísticamente la pintura de las hermanas Mira está marcada por el sello de una época y por las corrientes artísticas dominantes en el medio. Nacieron lejos de los grandes centros creadores y fueron educadas con el recato propio del Chile de esos años. Como pintoras recorrieron todo el espectro de temas que imperaban en aquellos tiempos. Desde el neoclasicismo hasta la búsqueda de una nueva sensibilidad en los primeros años del siglo veinte. Pasaron por la academia, por el naturalismo, por el paisajismo pero sobre todo se instalaron definitivamente en el retrato y la figura. Su llegada al arte coincidía con unos cambios trascendentales ocurridos por esos años. En 1877 por decreto del rector Miguel Luis Amunátegui se abría la universidad a las mujeres. En 1882 se instauraban los Salones Oficiales y en 1884 se permitía la inclusión de mujeres en los salones. Curiosamente en ese mismo salón participaron 18 pintores y 23 pintoras como lo consigna la crítico Nena Ossa, ex directora del Museo Nacional de Bellas Artes en su libro "La mujer chilena en el arte". En ese salón las hermanas Mira deslumbraron junto a la porteña Celia Castro por sus pinturas. Con ello quedaba marcado el primer hito femenino en el arte de nuestro país. Magdalena prefirió casi sin excepción el retrato, hecho en su entorno familiar. Con gran dominio en el dibujo de la figura humana, sus retratos poseen aplomo y vigor es su trazo.También, aborda en forma esporádica , paisajes o temas religiosos. Aurora en cambio prefería las naturalezas ,las frutas, los ambientes interiores como vajillas, felpas y porcelanas, los bodegones y cuadros con muchas flores tomadas como motivos de su propio jardines. Tuvieron eso si algunas interrupciones en sus carreras artísticas. Como ser cuando Magdalena se casó con Ramón Cousiño y Aurora con José Luis Vergara. Pasados los primeros años de sus respectivos matrimonios retomaron en público lo que habían estado haciendo en privado. Pintar y participar en los concursos. Sus inevitables viajes a Europa las acercaron a las obras de los grandes clásicos y a ver de cerca los cambios que acontecían con los nacientes impresionistas. Aurora se quedó más con lo clásico y naturalista y Magdalena se acercó al romanticismo. Cada una alcanzó sus propios logros: premios en los salones oficiales, medallas de oro otorgadas con motivo de grandes acontecimientos artísticos. Presencia en la muestra del centenario de la Independencia y en la gran exposición con motivo de la inauguración del actual edificio del Palacio de Bellas Artes. Puede afirmarse que si bien por su situación económica, perteneciente a la clase alta y su vinculación con la aristocracia, no tenían necesidad económica , también vivieron del fruto de su trabajo. Recibieron encargos, diplomáticos extranjeros les compraban sus obras. Los embajadores chilenos llevaban a los países donde estaban destinados pinturas de las hermanas Mira para sus sedes o como obsequio a los gobernantes de esos lugares. Por otra parte demostraron ser muy solidarias al destinar el fruto de la venta de sus pinturas para ayudar a hospitales, asilos y escuelas. Más aún, Aurora, a la muerte de su hermana Magdalena creó una beca con su nombre para costear los estudios en la Escuela de Bellas Artes de mujeres jóvenes talentosas de escasos recursos. Hoy sus obras están en importantes colecciones, empezando por el Museo Nacional de Bellas Artes y la Pinacoteca de la Universidad de Concepción. Las hay en otras instituciones, en poder de sus descendientes y en colecciones privadas siendo recordadas no sólo por sus pinturas sino por su presencia en el arte nacional en una época en que las mujeres no tenían tanto espacio en la sociedad y mucho menos en la cultura. Sus vidas y sus obras son un gran ejemplo. Retrato de Don Gregorio Mira Iñiguez- Magdalena Mira51x63cm – hacia 1895 Agripina Metella en la Prisión- Aurora Mira 143x205cm – 1886Pinacoteca del Banco de Chile Medalla de Oro en el Salón de 1885, en el Museo Nacional de Bellas Artes. Otra de las personalidades femeninas importantes en los últimos decenios del siglo XIX es Celia Castro (1860-1930). Artista formada con Pedro Lira Rencoret y de destacada presencia en los salones de París.Su obra posee un arraigado sentido pictórico y manifiesta una inclinación por los estudios de la luz y la atmósfera. Cabe citar, además , la participación de Javiera Ortúzar , Cornelia Ortúzar, Zoila A. de Morandè, María M. Fabres y Agustina Gutiérrez en el Salón de 1884. Las mujeres de la Colonia y sus rolesLos gruesos muros de adobe, con ventanas que trataban de captar al máximo la luz, pero que no lograban satisfacer la necesidad de tibieza y luminosidad para los amplios salones y dependencias de las casonas coloniales, impedían que las damas aristocráticas - rodeadas de cuidados, temerosas del sol que podía ajar su delicado cutis, ausentes de las calles, pues ello era de mal gusto, enclaustradas para protegerse mas bien del qué dirán - salieran a disfrutar de una tarde de cálido sol o de fresco viento otoñal. Las pálidas señoras fueron formadas dentro de una estructura moral que impedía que se desenvolvieran abiertamente, expresando sus intenciones y deseos, más que con la mirada, con el cuerpo entero, con la sinuosidad de sus curvas o con la sensualidad de los movimientos. Esta dura imposición que limitaba su desarrollo personal y las desplazaba a ocupar roles de escasa preponderancia en la toma de decisiones limitó su participación más activa en cuestiones de gran importancia. Sin embargo, fuera del mundo de las pálidas, existe el de aquellos hombres y mujeres que violaban los sistemas y las leyes impuestas por el régimen. Más que del mundo de los hombres hemos de ocuparnos en la revisión de algunos antecedentes que hacen alusión a las mujeres indomables de los márgenes de la ciudad, las que vivían más allá del río Mapocho, aquellas que lograron dominar libremente sus cuerpos, gestos, sentidos y fragilidades. Las que dieron origen al mundo proletario. Las que hemos de llamar pícaras.La referencia hecha a mujeres en la historiografía nacional del período colonial dice relación con aquellas que cumplen el rol de dar de beber, comer y satisfacer las diligencias sexuales de los hombres, bajo una mirada de superioridad masculina donde la hembra vendría a ser "bien del hombre y el mayor recreo de la naturaleza", limitando con ello el valor que ésta tenga dentro de los imbricados canales de comunicación y relaciones de sociabilidad del periodo en cuestión. Acaso, ¿Viene a ser un factor importante dentro de la comunidad el que se satisfagan estas pequeñas necesidades?, ¿ Sería igual el funcionamiento y actitud de los hombres si no han de verse satisfechos en estos menesteres?, ¿ Pudo la mujer obtener provecho o lucro del servicio prestado para atender estas diligencias? La explotación del trabajo femenino es permanente durante todo el período colonial, a pesar de que legalmente estaba prohibido el trabajo de la mujer indígena. En los siglos XVI y XVII, indígenas, mestizas y españolas pobres trabajan en la ciudad. Aludiendo a su calidad de viudas y huérfanas pobres con familia bajo su responsabilidad , obtienen licencias para trabajar en pulperías en Santiago.En estas pulperías se venden licores y comestibles propiciando reuniones con balie y jolgorio. La historia busca en las fuentes la explicación de acontecimientos, evoluciones, proceso e incluso mentalidades; es por ello, tal vez, que siempre tenga como sujeto de estudio a aquellos que participan de los procesos productivos, que a su vez originan el funcionamiento económico, el quehacer social y el devenir político. A ello puede deberse el que no se incorpore en forma sistemática y ordenada el estudio del género femenino durante el período colonial, pues ésta no participaba de actividades remuneradas muy significativas o relevantes que se enmarquen dentro del sistema jurídico imperante ni tampoco existe una evidencia abrumadora de que lo haya hecho fuera de él. Tanto vagos, como mal entretenidos, comerciantes ilegales y ociosos fueron incorporándose a un proceso de peonización e inquilinaje durante el siglo XVIII, dando origen al campesinado del mundo rural de Chile en el siglo XIX y a su proceso de proletarización dentro del modelo industrializador vivido por el país a principios del siglo XX; proceso del cual la participación femenina se manifiesta como un continuo, como un elemento permanente de identificación, con un rol distinto del asumido por el varón pero no por ello de menor gravitancia. Las mujeres de caderas redondas y pechos curvos, las que usaban vestidos y blusas que no impedían adivinar sus verdaderas formas, aquellas pícaras féminas, junto con las pulperas , quienes probablemente fueron las primeras empresarias independientes, lograron doblarle la mano a las normas morales impuestas a la mujer durante esa época.No podemos olvidar que el dar la apariencia de honestidad, recato y otras virtudes similares, eran condiciones absolutamente necesarias para ser aceptadas y respetadas por el medio social imperante.Es importante señalar que no deja de ser un trabajo dificultoso a razón de la escasa documentación existente tanto en archivos como en textos de historia. Es por ello que se estudió el archivo de causas judiciales de la Real Audiencia de Santiago, rescatando en él algunas causas criminales que hacen mención a estas mujeres del mundo urbano, más allá de los márgenes, y también se recurrió a ensayos de historiadores que intentan innovar en la mirada investigadora de nuestra disciplinaEn tanto las mujeres de las capas altas tenían como principal objetivo el matrimonio y la maternidad.Las mujeres eran desde niñas enseñadas en las labores del bordado, más tarde en la música y otras tareas indispensables para desenvolverse bien en el matrimonio. Muchos valores son inculcados bajo el concepto del miedo, del pecado y del cargo de conciencia. Entre las familias de clase alta era habitual que las jóvenes se internaran en los conventos para hacer ejercicios espirituales que las preparan para el matrimonio. El matrimonio podía ser un aumento de ingresos o sustento para la familia, una verdadera protección y tranquilidad para el futuro de estas jóvenes. Muchos matrimonios son concertados por los padres ya que la soltería era una deshonra para la mujer y su familia. Previo a la celebración del matrimonio, existía el compromiso de la dote, que era otorgado por el padre de la novia para asegurar su bienestar. El matrimonio religioso fue el unció vínculo existente hasta el gobierno de Domingo Santa María (1881-1886) donde se promulga la ley de matrimonio civil. Traje de la época Las Tapadas Es importante, también, hacer referencia a la llegada a Chile de mujeres esclavas negras .Ellas fueron traídas a Chile en cargamentos por Pedro de Valdivia.Trabajan en labores agrícolas , en el servicio doméstico, criando a los niños de sus amos, se desempañaban como lavanderas , costureras y parteras.Eran vendidas y compradas como un objeto de uso y formaban parte del patrimonio privado de una familia. Las esclavas no sólo podían ser compradas , sino que además se daban como parte de la dote, o como donación a un convento, herencia en un testamento, etc Las mujeres esclavas se extinguen con el tiempo por las malas condiciones de vida, las enfermedades y el trabajo agobiador que deben soportar. En la mayoría de los hogares contaban con esclavas, ellas se convierten en las gobernantes de las familias. Las madres de la colonia delegan la responsabilidad de la crianza y educación de sus hijos en estas mujeres.Ellas presentaban gran cantidad de ventajas para las familias, adoptaron la religión católica, la cultura y el idioma español; su integración fue bastante fácil ya que eran adquiridas desde temprana edad.La monja Ursula Suárez, dice que ya a la edad de cinco años, era propietaria de una mulata de 14 años. En el proceso de estructura y desarrollo de la sociedad chilena, la mujer facilita el establecimiento y asentamiento del grupo invasor, siendo, además, un medio de adquisición de tierras y poder.Las hijas de caciques eran dueñas de vastos terrenos, estímulo suficiente para que varios conquistadores quisieran casarse con ellas.El matrimonio o las uniones de hecho entres españoles y mujeres indígenas es una opción importante de ascenso y prestigio. Está el caso de doña Argueda Flores, nacida de la unión de un alemán con Elvira, Hija del cacique de Talagante, quien proporciona una de las mayores fortunas a Pedro Lisperguer.Sin embargo , el matrimonio no es el único destino para las mujeres solteras. Con la creación del primer convento de las Isabelas en Osorno en 1571 y luego en Santiago del monasterio de las Clarisas de Nuestra Señora de la Victoria, muchas mujeres del sector acomodado optan por el claustro del convento, ya que es el único lugar donde pueden aprender a leer , escribir y tocar instrumentos musicales.También se las adiestraba en el manejo de la casa y las labores domésticas. Sin duda, el convento es a partir del siglo XVIII, el lugar donde la cultura tiene un espacio privilegiado.Las inquietudes femeninas no tienen cabida fuera de éste, donde su espacio se restringe solamente a la vida familiar y social y al cumplimiento de sus obligaciones religiosas. En general , existe consenso en el criterio de estudiosas de la vida religiosa colonial sobre la función social de los conventos.Pero, a su vez, se reconoce al convento como un lugar privilegiado ya que las mujeres no sólo conseguían una mayor espiritualidad , sino que además podían instruirse y era un ámbito aislado y a salvo del control social y de la autoridad masculina.Tanto monjas como viudas podían ser independientes económicamente de sus familiares.Los conventos eran instituciones con un régimen no desdeñable de actividad económica y mercantil.Las monjas clarisas en Chile tenían en 1738, 26 cuartos para alquiler. Por otra parte , dentro de los conventos se ejerce el derecho de elección, las propias monjas eligen y designan a sus autoridades , derecho absolutamente desconocido al exterior. Asimismo, la iglesia ejerce un poder ejemplificador , su acción es rígida e inflexible. Su influencia en la educación de la mujer no es menor. La mujer no sólo debe ser un patrón ejemplar de moralidad respecto de su matrimonio y familia, sino que también en las tareas que realiza fuera de su hogar. Sin duda, el principal papel de la iglesia era el establecimiento de las normas que debían regir las costumbres , sobre todo la moral del hombre y de la mujer en el reino de Chile.Era de gran ayuda a la colonización y al gobierno civil y colaboraba a la imposición del orden y a la organización de la sociedad. Existían métodos de control y castigo para aquellos que pecaran.En el caso de las mujeres pudientes o de familias conocidas , ellas eran recluidas en el hogar femenino o en conventos.En cambio, las pobres iban a la cárcel. Espero, en este breve ensayo, haber podido delinear algunas instancias de la participación de la mujer chilena en el período descrito y su influencia en nuestra identidad. Mujeres aristocráticas y mujeres pobres; libres y esclavas, religiosas, pintoras, literatas y poetas, ................, en fin, mujeres que tuvieron un rol en los distintos ámbitos del período colonial en nuestro país. Mujeres relevantes en el período colonial-Beatriz Gutiérrez:mujer que fue liberada de cautiverio en 1647, por haber vivido 10 años con el cacique Puante, y cuyo hijo, el mestizo Alejo, optó finalmente por la causa de los indios. -Petronila:Mujer que no pudo escoger marido y por burlar las reglas del orden social existente, fue arrojada a la cárcel. -Inés de Suárez:Intrépida mujer que atravesó a caballo la cordillera de los Andes con los soldados de Pedro de Valdivia para fundar Santiago. -La Quintrala:Apelativo otorgado a doña Catalina de los Ríos y Lisperguer. Su existencia está rodeada de verdades y mentiras por haber sido una rebelde precursora de los derechos de sus sexo. -Ursula Suárez:Monja que es la primera mujer cronista de la colonia. Escribió su autobiografía que es un excelente documento para conocer la vida cotidiana y las inquietudes de las mujeres de la época. -Elena Rolòn:Mulata que oficiaba de partera.En Chile el oficio de matrona era práctica exclusiva e mujeres de sectores pobres.A fines del siglo XVIII el doctor Ríos, médico de Santiago, propuso al gobernador formar una especie de escuela de mujeres para preparar a las parteras necesarias. -Dominga Flores:La mejor cantora de Santiago. Ella junto a sus hijas animaban cualquier fiesta cantando tonadas y sajurias durante toda la noche. -Tadea García de la Huerta:Monja y primera mujer poeta. Fresia- Guacolda y Tegualda Mujeres araucanas relatadas en la epopeya escrita por Alonso de Ercilla “La Araucana”, quienes defendieron con heroísmo su tierra contra los invasores, en una guerra que duró casi 300 años. Bibliografía: -Las Chilenas de la Colonia , Cecilia Salinas.Ediciones LOM, 1994. -Las Hermanas Pintoras, Magdalena y Aurora Mira Mena, Siglo XIX.Edición María Teresa Mira ,2004. -Histórica Relación del Reino de Chile, P. Alonso de Ovalle.Editorial Universitaria, 1974. -Diario de mi Residencia en Chile en el año 1822, Mary Graham.Grupo Editorial Normal, 2005. -La Mujer en la Pintura Chilena , calendario colección Philips , 1996. -MAC -Internet |
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